Qué es una startup y qué la distingue
Autor: Redacción Domeny.ForSale Publicado
En resumen: Una startup es una empresa joven o un equipo que, en condiciones de gran incertidumbre, busca un modelo de negocio repetible y escalable. Por tanto, no basta con haber iniciado una actividad recientemente o haber creado una aplicación para ser una startup. Lo esencial es comprobar si la solución responde a una necesidad real de los clientes y si el negocio puede crecer sin que los costes aumenten en la misma proporción.
Qué distingue a una startup
No existe una definición de startup aceptada universalmente. En la práctica empresarial, este término suele designar una iniciativa que todavía está poniendo a prueba hipótesis fundamentales: quién será su cliente, por qué pagará, cómo llegar a él y si las ventas serán rentables.
El modelo de negocio es la forma de aportar valor a los clientes y obtener ingresos a partir de ese valor. Que sea repetible significa que la empresa puede captar y atender a nuevos clientes siguiendo un proceso similar, en lugar de crear una oferta desde cero cada vez.
La escalabilidad es la capacidad de ampliar la actividad sin que los recursos necesarios crezcan al mismo ritmo. Por ejemplo, un proveedor de software puede atender a más usuarios sin contratar a un especialista para cada uno. Esto no significa que crecer no cueste nada: aumentan los gastos de infraestructura, asistencia o ventas.
Una startup puede introducir una nueva tecnología, pero la innovación también puede ser más sencilla: una forma distinta de vender, de entregar un producto o de resolver un problema conocido. La originalidad de una idea no demuestra por sí sola que vaya a convertirse en un negocio viable.
Una startup frente a una empresa nueva convencional
Una panadería recién abierta suele utilizar un modelo conocido: elabora pan y lo vende a los clientes en una ubicación determinada. Sigue asumiendo riesgos, pero su forma básica de generar ingresos ya se ha probado muchas veces. Su principal tarea es ejecutar bien el plan, no descubrir un nuevo modelo de negocio.
Un equipo que desarrolla un sistema para prever los excedentes de pan de cientos de panaderías puede funcionar como una startup. Debe averiguar si las previsiones reducen realmente las pérdidas, si los propietarios pagarán por el servicio y si implantarlo en cada nuevo establecimiento exige semanas de trabajo específico.
Esta distinción no juzga la calidad ni la ambición de los emprendedores. Una empresa local puede ser rentable y crecer durante muchos años, mientras que una startup quizá nunca encuentre suficiente demanda. Tampoco determinan el carácter de la iniciativa el tamaño reducido del equipo, un nombre de moda o la presencia en internet.
Una startup no tiene por qué ser una empresa informática. Puede dedicarse a la producción, la logística o los servicios, aunque en estos sectores aumentar la escala suele exigir más capital y pruebas más prolongadas.
Cómo comprueba una startup si su idea tiene sentido
Al principio, lo más importante no es crear un producto completo, sino reducir la incertidumbre sobre las cuestiones clave. Para ello sirve el MVP, una versión mínima del producto que permite comprobar una hipótesis concreta con usuarios reales. No es sinónimo de un producto mal acabado: su alcance debe ser reducido, pero suficiente para realizar una prueba fiable.
Supongamos que un equipo quiere ofrecer a pequeñas consultas un servicio que reduzca el número de citas a las que los pacientes no acuden. En lugar de desarrollar desde el principio un sistema completo de reservas, puede realizar una pequeña prueba piloto de una sola función, como la confirmación de citas.
En la práctica, los pasos serían los siguientes:
- Conoce el problema. Pregunta a los propietarios de las consultas con qué frecuencia tienen citas a las que nadie acude y cómo gestionan actualmente esa situación.
- Elige una hipótesis que comprobar. Puede ser la disposición a pagar por una confirmación de citas más eficaz.
- Realiza una prueba limitada. Ofrece un servicio sencillo a unas pocas consultas, definiendo claramente su alcance y sus condiciones.
- Observa el comportamiento. Comprueba si los clientes utilizan la solución, pagan por ella y quieren seguir trabajando contigo.
- Calcula los costes de prestar el servicio. Evalúa si el servicio tiene posibilidades de ser rentable con un mayor número de clientes.
Que alguien elogie la idea en una conversación es una señal menos sólida que la compra y el uso continuado del producto. Si la prueba cuestiona las hipótesis fundamentales, el equipo puede cambiar de rumbo. Un cambio importante de este tipo, por ejemplo en el grupo de clientes o en la forma de generar ingresos, suele llamarse pivotar.
De dónde obtiene el dinero una startup
Una startup puede crecer con los ahorros de sus fundadores y los ingresos procedentes de sus clientes. Esta forma de financiación suele denominarse bootstrapping. Permite mantener un mayor control sobre la empresa, pero los recursos disponibles limitan el ritmo de trabajo.
Otra vía es el capital de inversores. Un inversor ángel es un inversor privado que apoya iniciativas jóvenes con su propio dinero, mientras que un fondo de capital riesgo invierte en empresas con un gran potencial de crecimiento, generalmente a cambio de participaciones. Esto implica compartir la propiedad y acordar cómo se gestionará la empresa y cómo continuará su desarrollo.
Conseguir un inversor no es un requisito para ser una startup ni una prueba de que los clientes necesiten el producto. La financiación proporciona tiempo y recursos para crecer, pero no sustituye a la demanda. Una startup tampoco tiene por qué registrar pérdidas: ser rentable y buscar un modelo escalable no son objetivos incompatibles.
Cuándo deja de encajar el término «startup»
No existe un límite universal de antigüedad, plantilla o ingresos a partir del cual toda empresa deje de ser una startup. El término resulta menos adecuado cuando la empresa ya tiene un modelo probado y se centra principalmente en desarrollarlo. Sin embargo, los programas de apoyo pueden aplicar sus propios criterios, por lo que hay que consultar las bases oficiales de cada convocatoria para confirmar si se cumplen los requisitos de participación.
Si estás pensando en crear tu propia startup, anota tres cosas: de quién es el problema que resuelves, por qué pagaría el cliente y qué hipótesis puedes comprobar con el menor coste. Es un primer paso mejor que elegir una tecnología o preparar una presentación para un inversor.
Véase también: ¿Qué es un ETF?
